Opinión

La farmacia rural, vertebrador de un modelo farmacéutico referente a nivel mundial

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25 may 2018 - 14:00 h
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<p>La farmacia rural, vertebrador de un modelo farmacéutico referente a nivel mundial</p>

Si hay algo de lo que podemos sentirnos orgullosos en un país como España es de nuestra atención sanitaria. El acceso universal a la salud y a los medicamentos es uno de los grandes valores que nos caracterizan como sociedad, algo que ha sido posible gracias a una decidida apuesta por un modelo sanitario de referencia y a un excelente nivel de profesionalización. No debemos obviar sin embargo el compromiso de los diferentes agentes sanitarios, entre ellos, una red capilar de más de 22.000 farmacias y una distribución farmacéutica que engranan un sistema que posibilita la equidad en el acceso a los medicamentos en cualquier punto de España de forma casi inmediata.

Algo que sin duda contrasta con la tendencia generalizada a la concentración en el resto de países europeos, que abren las puertas a la entrada de gigantes internacionales de la distribución con una orientación muy centrada en el beneficio que despersonaliza la atención farmacéutica a los ciudadanos y penaliza la farmacia rural. Aunque todavía no ha llegado a nuestro país, es momento para ahondar en la defensa de nuestro modelo de farmacia y promover su rol sanitario, social y económico frente a este movimiento.

Nadie duda ya de que la botica se ha convertido en el punto de encuentro entre el ciudadano y el mundo sociosanitario, con el farmacéutico como principal prescriptor de salud. Un actor especialmente dinamizador en el ámbito rural donde es en muchos casos el único espacio de salud. La farmacia rural es vertebrador del actual modelo farmacéutico y de distribución, y es que es precisamente esta coexistencia, de lo rural y lo urbano, lo que ha llevado a España a abanderar los sistemas sanitarios a nivel europeo y mundial.

La capacidad de preservar nuestro modelo de farmacia, atender a las demandas de la farmacia rural y el buen hacer como cooperativa, nos proporcionarán el impulso necesario para seguir incrementando el valor de las boticas, además de mantener su papel como dinamizador del sector.

Nuestro espíritu cooperativista nos compromete igualmente a anticipar los desafíos que se configuran en el presente y futuro de la farmacia – la adaptación al SEVEM, la digitalización, el papel asistencial, etc.- una responsabilidad ineludible si queremos seguir manteniendo la confianza de todos nuestros socios, porque no basta con adaptarse al cambio. Una visión de futuro que deberá abogar en cualquier caso por la defensa de los valores intrínsecos al actual modelo de distribución farmacéutica: equidad, acceso, compromiso social y experiencia.

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