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Los expertos rebajan la alerta sobre el aumento en el consumo de opioides en España

Especialistas clínicos señalan que los problemas de adicción a estos fármacos son residuales
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Madrid
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19 jul 2019 - 13:08 h
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Los expertos llaman a la tranquilidad. Si bien es cierto que en numerosas ocasiones se ha alertado sobre el excesivo consumo de opioides en España, los especialistas creen que no se está abusando de ellos de manera generalizada. Y de manera tajante lo certifica la doctora Beatriz Martínez Larios, miembro del Grupo de Trabajo de Dolor de la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG): “Actualmente, en nuestro país no podemos decir que haya un problema de abuso o prescripción inadecuada de este tipo de opioides”.

Los opioides se utilizan para tratar episodios de dolor agudo y, generalmente, corto. Un grupo de pacientes en el que se prescribe con más frecuencia es el de los oncológicos, por los dolores relativos a la enfermedad y los tratamientos e intervenciones que se derivan de ella. Aun así, desde la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) coinciden con la SEMG. “No existe tal problema en cuanto a abuso”, afirma Ramón de las Peñas, coordinador de la sección SEOM de Cuidados Continuos, a lo que especifica que el problema que se podría dar en algunos casos sería que “la prescripción no sea la adecuada en cuanto que no se selecciona bien el tipo de opioide para una situación determinada”.

Uso del fentanilo

Uno de los opioides que recientemente ha hecho saltar las alarmas es el fentanilo, un analgésico con una potencia mayor a la morfina pero que, por este factor, se prescribe en dosis más pequeñas.

“El fentanilo de acción rápida es un fármaco muy eficaz en un tipo muy específico de dolor —el dolor incidental— y posiblemente menos eficaz como analgesia de rescate en un dolor oncológico que de forma basal ya esté controlado con un opioide de liberación sostenida. En todo caso, quizás se abuse de él en situaciones no indicadas —dolor no incidental y controlado con un opioide distinto al fentanilo—”, explica De las Peñas. Pero el experto añade que “no existe, al menos de forma significativa, un verdadero abuso de opioides en la población con cáncer avanzado”.

La doctora Martínez Larios añade que en la práctica clínica casi siempre se respetan los principios incluidos en las guías, si bien reconoce que “es cierto que en algunos casos —los menos— se prescribe para dolor crónico no oncológico, si se presenta dolor irruptivo o incidental que no se controla con el tratamiento opioide de base”.

Control del uso de opioides

Los expertos coinciden en que existe un gran control en la prescripción de opioides en la práctica clínica. “En la prescripción de cualquier opioide es necesario un seguimiento y una revaluación continua de la intensidad del dolor del paciente y de su repercusión a nivel biopsicosocial”, precisa Martínez Larios acerca del papel de los médicos en la decisión de prescribir estos analgésicos. Asimismo, el doctor De las Peñas añade que cuentan con herramientas para saber cómo actuar en caso de duda: “se han editado guías clínicas muy bien diseñadas y actualizadas que hacen que, en general, se respeten bien las indicaciones, dosificaciones y rotaciones de opioides”, precisa.

Además del tipo de opioide, su dosis y su duración, hay que valorar otros aspectos. “Existen herramientas como el opioid risk tool —explica Martínez Larios— desarrollado específicamente para pacientes con dolor, que nos permiten valorar el riesgo de adicción a opioides antes de iniciar un tratamiento, y otras como SOAPP-R y COMM, que nos permiten valorar si pacientes en tratamiento crónico con estos medicamentos están desarrollando conductas aberrantes”.

Otra de las iniciativas que destaca en esta línea es el lanzamiento —a principios de este año— de una aplicación móvil desarrollada por el grupo Sandoz junto a la empresa de tecnología Pear Therapeutics. La app, que cuenta con el visto bueno de la FDA, es un ‘tratamiento comportamental’ de doce semanas con el que se pretende controlar la adicción a los opioides. Con esta herramienta, los médicos pueden ver cómo avanza el paciente, responder a sus dudas o realizarles sugerencias del uso del fármaco en caso de que lo consideren necesario.

Y es que, a pesar de que los profesionales consideran que no es un problema muy extendido en nuestro país, ya hay varias experiencias en marcha para evitar que la adicción a los opioides llegue a niveles de países donde ya es un problema, como Estados Unidos y Canadá. Desde las instituciones y las unidades de Dolor, Psiquiatría y Farmacia Hospitalaria de varios centros sanitarios se está observando de cerca este fenómeno para evitar que se propague.

Los profesionales plantean que la situación en España es abismalmente distinta a la de estos otros países, en los cuales la esperanza de vida sigue reduciéndose, siendo éste uno de los factores mayoritarios de este fenómeno la epidemia de adicción a opiáceos.

El panorama no es comparable ni de lejos —plantea Martínez Larios—, el doble sistema de control que establecen nuestros médicos, con su prescripción adecuada al código deontológico y la Administración con la limitación de prescripción crónica a tres meses, hace que los casos de adicción sean muy poco frecuentes, fácilmente detectables y tratados dentro de nuestro mismo sistema”. En esta misma línea se pronuncia el doctor De las Peñas, asegurando que “el modelo sanitario y de acceso a fármacos diferente hace que el escenario sea totalmente distinto”.

Cifras del consumo de opioides en españa

En base a los datos de la Encuesta Edades 2017-2018 (Encuesta sobre alcohol y drogas en España), el 14,5 por ciento de la población española ha consumido opioides en alguna ocasión, reduciéndose esta cifra hasta el 6,7 por ciento si miramos solo al último año. Más allá de si esta cifra es alta o baja, cabe mencionar que el 95,7 por ciento de las personas que han consumido opiáceos señalan que lo han hecho por prescripción directa de su médico. Los casos de personas que se hacen con estos fármacos de manera irregular son residuales, y la gente que los ha tomado fuera del período indicado por su médico ni siquiera llega al 10 por ciento, sumando aquellos que lo han tomado por un período más prolongado que el previsto o en dosis más altas o aquellos que pudieran tener algún tipo de adicción, que representan un 1,5 por ciento del total de la población. Aunque se ha observado un aumento en el consumo de estos analgésicos en los últimos años, los expertos lo achacan al envejecimiento de la población, que se traduce en más dolor y, por consiguiente, en un aumento del uso de estos fármacos.

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