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El infradiagnóstico, barrera para lograr un mayor éxito en el tratamiento de la EPOC

La llegada de nuevos tratamientos, como la triple terapia, ha mejorado mucho el pronóstico de los pacientes de EPOC, aunque hay que incidir en el diagnóstico precoz.
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Madrid
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20 nov 2019 - 11:24 h
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Atendiendo a los datos del estudio Episcan II, impulsado GSK con la colaboración de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ), que se dieron a conocer el mes pasado, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) tiene una alta prevalencia entre la población española, situándose como la cuarta causa de muerte, por delante incluso del cáncer de pulmón. En concreto, un 11,8 por ciento de la población mayor de 40 años padece esta patología respiratoria en nuestro país. Llama la atención que, pese a estas cifras, todavía exista un gran desconocimiento sobre la misma.

A este respecto, Julio Ancochea, jefe del Servicio de Neumología del Hospital La Princesa, señala que a pesar de la alta prevalencia hay que rebajar el nivel de alarma puesto que “es una enfermedad prevenible y tratable”. En cuanto a sus causas, indica que “está íntimamente vinculada al consumo del tabaco”, concluyendo que “el binomio EPOC-tabaco es prácticamente indisoluble, puesto que en España aproximadamente el 80 por ciento de pacientes de EPOC son o han sido fumadores”. Aun así, apunta a otros factores que pueden contribuir a su desarrollo; entre ellos, se encontrarían según el doctor “la contaminación ambiental, la contaminación en el entorno laboral, o la exposición a la biomasa, que genera lo que comúnmente llamamos EPOC por humo de leña”; pero aparte de los factores externos, Ancochea explica que “hay factores del propio huésped que pueden predisponer a su desarrollo, algunos genéticos, como el déficit de de alfa-1 antitripsina, y otros relacionados con el desarrollo pulmonar anómalo o el envejecimiento acelerado”.

Problemas en el diagnóstico

La EPOC suele desarrollarse “en la quinta o sexta década de la vida” precisa Ancochea, y respecto a la sintomatología, el experto destaca “la disnea de esfuerzo, acompañada frecuentemente de tos”. En caso de que aparezcan estos síntomas en personas mayores de 35 años que fumen más de una cajetilla al día, el doctor plantea que “se debe hacer una espirometría broncodilatadora, que es la prueba que nos va a establecer el diagnostico de EPOC”.

Ancochea apunta a que uno de los mayores problemas de la EPOC es el infradiagnóstico, situando en un 74 por ciento los casos que están sin diagnosticas en nuestro país. “En España hay más de dos millones y medio de pacientes con EPOC, pero tres de cada cuatro no saben que padecen la enfermedad”, concluye el experto. Además, añade que “un reto es democratizar la espirometría en el ámbito de la atención primaria para mejorar en esta materia”.

El diagnóstico precoz es fundamental para revertir el avance de la enfermedad, recalca Ancochea, señalando que “es una enfermedad con frecuentes manifestaciones extrapulmonares y comorbilidades asociadas a la propia EPOC, además de al envejecimiento y al tabaquismo”. Entre las afecciones asociadas, el doctor enumera algunas como “la enfermedad cardiovascular, el cáncer de pulmón y el desarrollo de otro tipo de tumores”. Por ello subraya la importancia de la intervención temprana, para que “esa curva de caída de la función pulmonar la corrijamos cuanto antes, evitando que el paciente caiga en el terreno de la discapacidad, bajas laborales o prejubilaciones”.

Tratamiento de los pacientes

El punto de partida para estos pacientes es que decidan dejar de fumar. “Es la mejor decisión que puede tomar el paciente y es lo que realmente ha demostrado modificar la historia natural de la enfermedad y mejorar la calidad de vida de los pacientes”, asevera Ancochea. A partir de ahí, hay una serie de recomendaciones en el estilo de vida como “realizar ejercicio físico, mantener un estilo de vida saludable, o seguir una nutrición adecuada” que se deben complementar con “la vacunación antigripal anual, en la que estamos en plena temporada, y la vacunación antineumocócica”. Además, el experto afirma que, “en un momento dado, el paciente debe entrar en un programa estructurado de rehabilitación respiratoria”.

Una vez puestas en marcha estas acciones, entra en juego el tratamiento farmacológico, del cual Ancochea destaca que es “cada vez más personalizado”. Para individualizarlo se tienen en cuenta diferentes características de los pacientes; “en la guía española de la EPOC definimos dos grupos de pacientes: los de bajo riesgo van a manejarse normalmente en atención primaria, ya que son pacientes que todavía conservan una buena función pulmonar, y los de alto riesgo, a los que se les hace una serie de pruebas complementarias, donde ya interviene el especialista, puestos que se les va a fenotipar”.

Dentro de estos pacientes de alto riesgo, Ancochea especifica que “no son todos iguales”. En esta línea enumera varios casos, como un síndrome combinado de EPOC y asma, pacientes con fenotipo de bronquitis crónica o enfisema, pudiendo ser estos dos últimos agudizadores o no agudizadores. Teniendo en cuenta estos factores, el doctor apunta a que cada vez se puede aplicar “un tratamiento más específico”. “En EPOC-asma se usan corticoides inhalados con un broncodilatador de acción prolongada”, explica el experto, a lo que añade que “en pacientes exacerbadores, que además son sintomáticos, a menudo necesitamos recurrir a una de las novedades en nuestra farmacopea, a la triple terapia, de la cual ya disponemos en dos presentaciones en un único dispositivo”.

En cuanto a la administración de la triple terapia, Ancochea destaca la relevancia de que esta se encuentre en un único dispositivo, teniendo en cuenta que “la terapia inhalada es clave y necesitamos contar con dispositivos que favorezcan la adherencia del paciente, procurando simplificar la pauta terapéutica”; el doctor considera que se ha dado un gran avance en este sentido porque “hoy en día tenemos dispositivos de administración con un único dispositivo que ha de usarse una o a lo sumo dos veces al día”.

Estos nuevos tratamientos, como la triple terapia, inciden en diversos factores, como las exacerbaciones que sufren los pacientes, las cuales “condicionan el pronóstico futuro de la EPOC”, expone Ancochea. “No debemos solo controlar los síntomas sino que un objetivo muy importante es prevenir estas exacerbaciones, especialmente las graves que van a conllevar ingresos hospitalarios, lo que por cierto, es el capitulo más importante en costes sanitarios asociados a la EPOC”. También existe evidencia científica de otras ventajas que reporta la triple terapia, según el experto, entre ellas “una mejora la disnea, lo que se traduce en una mayor calidad de vida, además de un aumento en las tasas de supervivencia”.

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