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Administración e industria farmacéutica: un “modelo de éxito”

La ministra de Industria ensalza el papel de la industria farmacéutica y la necesidad de fomentar su competitividad
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Madrid
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03 dic 2019 - 12:29 h
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A la ministra de Industria en funciones no le es ajena la complejidad de la industria farmacéutica. Licenciada en Economía, con un máster en Economía y Finanzas y un posgrado en Evaluación Sanitaria y Acceso al Mercado en la Universidad Carlos III, de Madrid, Reyes Maroto sabe de primera mano que detrás de la innovación farmacéutica hay un sector que genera muchas oportunidades de riqueza, empleo y mejora del bienestar y la calidad de vida de los ciudadanos. Si el Sistema Nacional de Salud sigue siendo hoy, como en 1986, la joya de la democracia en España, “es entre otras gracias a la innovación de la industria farmacéutica”, asegura Maroto. Preservarlo, cuidarlo y defenderlo pasa, afirma, por seguir confiando y profundizando en una colaboración público-privada que es, resalta la ministra, un “modelo de éxito”.

Nos encontramos ante un modelo de éxito cuyos logros demuestran que una adecuada colaboración público-privada dinamiza los sectores mejorando no solo la competitividad sino también impulsando el crecimiento económico”, dice Maroto. Esta colaboración, añade, es uno de los principales instrumentos con los que España cuenta para afrontar desafíos como la innovación tecnológica, llamada a cambiar no sólo el sector sino la propia naturaleza de los sistemas de salud. Las palabras de la ministra han servido de presentación al número 160 de la revista Papeles de Economía Española, de Funcas, que en su 40 aniversario ha puesto a la industria farmacéutica en el debate público con el monográfico Medicamentos, Innovación Tecnológica y Economía. Este número cierra un ciclo cuyo sentido resume Maroto con estas palabras: “Papeles empezó hablando de la crisis, y ahora, 40 años después, hablamos de oportunidades, de futuro”.

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Desde el Ministerio de Industria, el presente del sector farmacéutico se resume en varias ideas. La primera tiene que ver con el “momento histórico” que vive la industria. La investigación biomédica está transformando la medicina y la vida de los pacientes; y las nuevas terapias biológicas, alineadas con la medicina de precisión, aumentan la esperanza y la calidad de vida de las personas. “La industria realiza un intenso esfuerzo por innovar que está permitiendo disponer de diagnósticos más precisos, tratamientos más seguros, certeros, menos invasivos y más eficaces. Por eso —afirma Maroto— debemos asegurar que la innovación beneficie a toda la ciudadanía de forma equitativa. Todos, administraciones y sector privado, debemos trabajar para conseguirlo”.

Colaboración público-privada

Más allá, la industria farmacéutica es el segundo sector más innovador en España, sólo por detrás del sector de servicios tecnológicos, pero es el primer sector en cuanto a propensión exportadora. En un entorno caracterizado por la competencia y por el descubrimiento de nuevos principios activos que generan un proceso de innovación acumulativa que dinamiza el sector, desde el Ministerio de Industria se percibe la I+D del sector farmacéutico como una de las principales bazas competitivas del país.

Pero ese esfuerzo no se realiza en solitario. “En este proceso innovador, el sector público es un actor relevante ya casi la mitad del gasto en I+D se lleva a cabo en colaboración con hospitales, centros públicos o universidades. Esta colaboración público-privada se traduce en una transferencia de conocimientos de los centros a la industria, lo que resulta muy positivo para el desarrollo del tejido científico y tecnológico del país”, asegura Maroto.

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Las principales estrategias del gobierno tienen como objetivo asegurar el futuro de esta colaboración público-privada. Esa ha sido y es la finalidad de Profarma, el programa encargado de favorecer la competitividad del sector farmacéutico, potenciando las actividades que resultan fundamentales y que aportan mayor valor añadido, como la inversión en plantas industrias y nuevas tecnologías y fomentando la I+D+i.

Impulsar la competitividad a medio y largo plazo del sector es, también, el objetivo de las directrices generales de la nueva política industrial 2030, presentadas por el Ministerio de Industria el pasado mes de febrero. “La inversión en salud es un motor de desarrollo. Se concentra no sólo en indicadores como el PIB, empleo o la productividad, sino también en indicadores sociales, como la esperanza de vida o la reducción de la desigualdad. El SNS tiene una gran capacidad de generar actividad económica con importantes efectos de arrastre para el sector privado, y la calidad de nuestro sector sanitario permite convertirlo en una plataforma de innovación dentro, no solo del ámbito biomédico y farmacéutico, sino también en el ámbito digital”, afirma la ministra de Industria.

La agenda sectorial

Estas directrices vienen siendo desarrolladas junto a agendas sectoriales para acompañar toda la modernización del modelo productivo. Si bien las características propias de la industria farmacéutica y su condición de sector estratégico lo configuran como uno de los protagonistas de este proceso de innovación y reindustrialización, lo cierto es que la situación de interinidad que arrastra el Ejecutivo ha obligado a postergar su agenda, junto con la de otros sectores.

Esta parada se está aprovechando, según el Ministerio, para continuar trabajando con el sector en la elaboración de esta hoja de ruta a medio plazo para impulsar el desarrollo de la industria farmacéutica en España a través de la mejora de la competitividad pero también del fomento de la actividad investigadora de las empresas, y todo ello mediante una agenda compatible con los objetivos de política sanitaria y los requisitos de sostenibilidad del SNS. “En definitiva, una agenda que contribuirá a sentar las bases para que la industria farmacéutica siga realizando una aportación relevante a la economía y la sociedad en los próximos años”, resume Reyes Maroto.

Evaluación y reformas

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Medicamentos, Innovación Tecnológica y Economía es un monográfico multidisciplinar firmado por científicos dedicados a la investigación médica y farmacéutica, profesionales, directivos, economistas, gestores de servicios y otros funcionarios públicos... En total, 28 autores, que según destacan Félix Lobo, director de Economía y Políticas de Salud de Funcas y coordinador del número, y el economista Juan Oliva, uno de sus colaboradores, otorgan a esta publicación un carácter multidisciplinar que es intrínseco al sector farmacéutico.

Para Carlos Ocaña, director general de Funcas, dos ideas definen este trabajo. La primera es la evaluación, una herramienta necesaria antes de poner en marcha una nueva política o una modificación de la misma. La segunda, las reformas. “En próximos años se producirán cambios y debemos afrontar reformas en la manera en que se regula el sector”, asegura.

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