La Comisión Europea anima a derribar los silos en la política farmacéutica

Se presenta la segunda edición del informe El Estado de la Salud en la UE
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Madrid
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28 nov 2019 - 12:30 h
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Las últimas recomendaciones sanitarias incluidas en el marco del semestre europeo mantienen el reconocimiento de que la política farmacéutica continúa siendo un reto para la gran mayoría de Estados miembro. El nuevo equipo al frente de la Comisión Europea no quiere desviar el rumbo y ha marcado el acceso a medicamentos asequibles como una de sus máximas prioridades. Si bien el programa de trabajo en esta materia se establecerá una vez que la Comisión empiece a funcionar, se tiene muy claro que lo que necesitan las políticas farmacéuticas europeas es un “enfoque amplio”, que abarque las actividades pre y post-autorización y que permita conocer mejor los factores que pueden influir negativamente en el acceso.

Esta idea protagoniza el capítulo farmacéutico del informe El estado de la Salud en la Unión Europea 2019, un trabajo bianual fruto de la colaboración entre la Comisión Europea, la OCDE y el Observatorio europeo para los sistemas y políticas de salud, e incluye también la receta que, a juicio de los expertos, mejor se ajusta a este paciente: no hay mejor enfoque, según Bruselas, que salir del aislamiento, derribar los silos y favorecer la transparencia, el intercambio de información y, en definitiva, la cooperación transfronteriza que los Estados miembro, con mayor o menor fortuna, están tanteando desde hace años, con BeneLuxA a la cabeza.

<p>La Comisión Europea anima a derribar los silos en la política farmacéutica </p>
Esquema de algunas de las iniciativas de colaboración transfronteriza impulsadas por los estados miembro de la UE en materia farmaceútica.

“Animamos a los estados a que intercambien las mejores prácticas y que cooperen en programas de contratación pública para abordar los mercados de una mera conjunta y desde una situación más ventajosa”, resumió Katarzyna Ptak-Bufkens, coordinadora de Políticas de la dirección general para la Salud y Seguridad Alimentaria de la Comisión Europea.

Acceso, la tarea pendiente

La Comisión reconoce que, gracias a iniciativas como el esquema PRIME, se ha conseguido acelerar la llegada de la innovación, pero de nada sirve traer antes un medicamento al mercado si luego el medicmento no llega al paciente. Y la realidad es que, según el Estado de la Salud en la UE, no todos los ciudadanos europeos tienen la misma oportunidad de acceso a un tratamiento asequible. No la tienen ni siquiera en el caso de medicamentos esenciales; menos todavía en el caso de las terapias innovadoras, cuya llegada es marcadamente desigual en los estados.

En conjunto, el dilema que aún ocupa a los decisores sigue siendo el de cómo garantizar ese acceso al tiempo que se mantienen los incentivos a la innovación y la sostenibilidad de las cuentas públicas. La Comisión quiere ayudar, pero es consciente de sus límites. Sabe que no puede intervenir en un terreno que es competencia de los estados, pero sí proporcionar plataformas de intercambio de buenas prácticas y animar a los estados a que las utilicen.

El Informe de la Salud de la UE pone a disposición de los interesados multitud de ejemplos de áreas de colaboración que podrían aportar valor añadido a las políticas farmacéuticas europeas y, para no herir sensibilidades, las acompaña de continuas menciones que aseguran que la fijación de precios sigue siendo una prerrogativa nacional. Así, en primer lugar recuerda que en el marco de la Directiva de Transparencia, “y sin afectar las políticas nacionales de establecimiento de precios”, la Comisión promueve el intercambio de información sobre los precios y métodos de pago.

Al mismo tiempo, y a pesar de reconocer de nuevo que las decisiones de precios son competencia nacional, el informe subraya que el sector farmacéutico está sujeto a las leyes de competencia, lo cual incluye los precios. Desde este punto de vista, y en el marco de las investigaciones llevadas a cabo estos años en el sector, la Comisión anima a las autoridades nacionales a cooperar para mejorar el conocimiento existente y, por esta vía, contribuir también a mejorar en el acceso a las innovaciones.

Pero si hay un campo en el que la cooperación parece imprescindible es en el relativo a los nuevos modelos de pago vinculados a la innovación. La llegada de medicamentos de alto coste y por lo general destinados a poblaciones de pacientes más pequeñas está obligando a todos los sistemas a realizar una reflexión crítica sobre cómo rediseñar los modelos existentes para, por un lado, suavizar el impacto de la adquisición de esta compra innovadora en los presupuestos y ajustar los precios a los resultados.

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