Intercambiabilidad y PPA, eje de las aportaciones de Facme

La Federación ve “contraproducente” hacer pivotar el plan de genéricos y biosimilares en políticas de sustitución y cambios de medicamentos al margen de los médicos
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Madrid
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12 nov 2019 - 09:58 h
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La Federación de Asociaciones Científico Médicas Españolas (Facme) está convencida de que el uso de medicamentos genéricos y biosimilares es una herramienta necesaria para una utilización óptima de recursos en el SNS y de que hacen falta medidas que fomenten su introducción, siempre y cuando éstas se dirijan a la prescripción médica de los mismos y a reforzar la confianza de los médicos y los pacientes. Esta posicionamiento define la posición que Facme ha expresado en sus comentarios al Plan de Sanidad: “Creemos que sería contraproducente hacer pivotar este plan en políticas de sustitución y cambios de medicamentos, al margen de los médicos, lo que genera en última instancia desconfianza por parte de los pacientes”, asegura.

Facme apunta que las políticas de fomento de genéricos y biosimilares deben respetar escrupulosamente los criterios técnicos y legales que aplican a los medicamentos biológicos, entre ellos los que se refieren a la prescripción obligada por marca comercial y la no sustitución en la dispensación. Por eso, considera que en muchos casos “es confuso” que el Plan se refiera conjuntamente a genéricos químicos y biosimilares biológicos y añade que “sería preferible elaborar medidas de forma separada”.

La federación entiende también que la intervención para fomentar cambios y sustituciones de tratamientos a los pacientes “debe limitarse” a aquellas necesarias para alcanzar el objetivo (principio de necesidad) y que, además, se justifiquen “adecuadamente como las idóneas” entre las medidas alternativas que existan. “Es decir, conviene argumentar el ahorro esperado de las medidas de cambio y sustitución con datos concretos de nuestro país, teniendo en cuenta la existencia en España de factores tales como los precios de referencia o las herramientas de compra que utilizan las administraciones públicas y analizarlo sin menospreciar el impacto que los cambios tienen en la adherencia al tratamiento, en la confianza de los pacientes y en un posible agotamiento de líneas sucesivas de tratamiento o en la sobrecarga asistencial”, asegura Facme en un comunicado.

Asimismo, “en las políticas de cambios deben respetarse en todo caso las responsabilidades profesionales del médico prescriptor y los derechos de los pacientes”, concluye.

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