ENVI debate la actuación europea en control transparencia y acceso a los medicamentos

La Comisión de Salud Pública del Europarlamento (ENVI) puso en valor el papel de las instituciones europeas en salud
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Bruselas
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28 abr 2017 - 13:30 h
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La última reunión de la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria del Europarlamento (ENVI) ha analizado el papel de las instituciones europeas en mitigar el impacto que las prácticas farmacéuticas ilegales tienen en la salud de los ciudadanos. Desde la Comisión se incide en la necesidad de cooperación que demanda el continuo crecimiento del gasto farmacéutico y la asimetría entre la capacidad de negociación de industria y Estados miembros.

Sobre las consecuencias de las prácticas ilegales la comisaria Annie Schreijer-Pierik, denunció los “problemas gravísimos” que plantean estas y las falsificaciones. El 30 por cien de los pacientes han visto como su calidad de vida empeoraba por cambiar de fármaco y “eso le cuesta dinero al estado y a la sociedad y va en contra de las autoridades sanitarias”, planteó.

Otra postura fue la esgrimida por la comisaria Tète, quien destacó, además de la necesidad de que la justicia actúe, que “no podemos sospechar sistemáticamente de todo un sector porque eso frena la innovación”. Así, recordó que los beneficios de los laboratorios son los que les permiten invertir masivamente en la I+D de nuevos medicamentos y con ello atraer capital e inversores, recordó, a pesar del riesgo que tiene la investigación fundamental. “Yo quiero tener confianza en la EMA para mantener esa vigilancia, pero no hay que mezclarlo todo porque sería un desastre para el futuro de la innovación”, concluyó.

Por el contrario, la eurodiputada socialista Soledad Cabezón, planteó que “la unión entre el miedo a no poder estimular la innovación y por ello dejar hacer, es muy peligrosa y el que acaba perdiendo es el paciente”. Por ello, apostó por impulsar una industria farmacéutica potente, pero sin tener tanto miedo a desincentivar la innovación. En todo caso, afirmó, “nuestra misión es controlar cuando la salud se ha convertido en un negocio”. En ese sentido, el comisario Pedicini reconoció que mientras los escándalos existan “no podemos más que fiarnos de los institutos de control”, explicó.

Por su parte, el director ejecutivo de la EMA, Guido Rasi, recordó que las prácticas ilegales disminuyen la confianza del público en la agencia evaluadora “aunque no esté directamente implicada”, apuntó. Así, planteó que “todos nuestros esfuerzos tienen que ver con la transparencia, hemos mejorado el acceso a documentos y estamos mejorando la publicación de las buenas prácticas y esto puede influir en la conducta de alguna de las partes de las actividades”, añadió. Además, destacó el éxito de las más de 3.000 páginas a disposición del público, que han mejorado la confianza, explicó.

Hay que recordar que, una vez aprobado el Informe Cabezón, el paso siguiente será desarrollar —como solicita el texto—, una nueva legislación que garantice la transparencia en la fijación de precios. En este sentido, la Dirección General de Salud Pública de la Comisión Europea (Sante) presentará un estudio sobre el impacto de las iniciativas sobre innovación y acceso de las nuevas prácticas farmacéuticas.

Rasi apuntó que, “aunque la EMA no tiene una influencia directa, sabemos que algo tenemos que hacer en cuanto al precio”. De este modo abogó por una cooperación con los organismos responsables que contribuyen al valor añadido de los medicamentos y para un proceso más eficaz y fármacos más asequibles.

Monitorizar desabastecimientos

En cuanto a la escasez o las deficiencias en relación al suministro de medicamentos, el director de la EMA recordó que esta agencia tiene un papel moderado, por lo que es necesario contar con el apoyo de todos los actores interesados. Así, desde la Comisión valoran la cooperación con la EMA y los directores de las agencias de medicamentos. Por ello, recordaron que algunos países están aplicando medidas que comparten, como las buenas prácticas de distribución. “No digo que la solución sea fácil, porque no es fácil poner a todas las partes juntas”, apuntó Rasi. En esta línea, para mejorar el monitoreo y el sistema de alarma de las autoridades sobre el potencial riesgo de desabastecimientos, la EMA trabaja con la presidencia estonia en un encuentro previsto para final de año.

Balance de Europa y la salud

Desde la European Public Health Alliance (EPHA) su secretaria general Nina Renshaw, destacó que “la salud es uno de los éxitos más considerables del proyecto europeo. Una población sana es un requisito para una sociedad sana”. Renshaw instó a la Comisión a “revisar sus prioridades”, ya que, por ejemplo, hay una diferencia de 12 años para hombres en esperanza de vida en Italia y Lituania, explicó. “Centrarnos en la sanidad nos permitiría que los ciudadanos sientan que estamos haciendo algo por ellos”, apuntó. La EPHA también apuntó a las consecuencias negativas del brexit, como será la fuga de cerebros en Reino Unido y que “la investigación europea pierde a los investigadores británicos”. Asimismo destacó los avances y retos pendientes, “quizá hemos acabado con el tabaco, pero resurge la asistencia antimicrobiana, nunca ha sido más necesario actuar”, planteó.

La EMA plateó que cuenta con los pacientes, ya que reciben más de un millón de notificaciones al año. Así, Rasi incidió en que es un “ejemplo excelente de los beneficios del mercado único, porque damos un marco único para los medicamentos, y evitamos multiplicar el trabajo por 27”, ese es el valor añadido en el ámbito de la sanidad para Rasi, que resumió los tres pilares de la EMA: transparencia, seguridad y vigilancia.

Contexto

La pasada reunión de la Comisión de Medio Ambiente, Salud Pública y Seguridad Alimentaria del Europarlamento (ENVI) debatió sobre prácticas farmacéuticas ilegales, y acogió un intercambio de puntos de vista entre la Comisión Europea y la Agencia Europea de Medicamentos (EMA). Este responde a varios escándalos de acusación de soborno en Asia, Estados Unidos y Europa. Después la Comisión Europea elaboró un informe de investigación sobre el sector farmacéutico (2009), que ya avisaba de la necesidad de un control atento de la legislación sobre competencia en aras de promover un mercado sano y competitivo para los fármacos. Posteriormente, en junio de 2016, los ministros de Salud de la UE, destacaron las amenazas para el acceso de los pacientes a los medicamentos esenciales y efectivos que suponían estas prácticas. Así, apuntaron a los elevados e insostenibles precios, la retirada del mercado de productos que están fuera de la patente o a la falta de introducción de nuevos productos en los mercados nacionales por razones económicas o empresariales. El ‘Informe Cabezón’ sobre las opciones de la UE para mejorar el acceso a los medicamentos, aprobado el 2 de marzo, incluye la solicitud de una nueva legislación que garantice la transparencia y controles efectivos de los procedimientos de fijación de precios y el reembolso de medicamentos en los países.

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