De Biocat a BioMad: España, territorio de biorregiones

Sigue pendiente aprovechar todo el potencial de una actividad que genera un mapa cada vez más poblado
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Madrid
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11 oct 2019 - 13:00 h
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Una de las conclusiones del Global Innovation Index 2019 es que el desempeño de la innovación a menudo varía sustancialmente dentro de los países. Una de las vías para llegar a esta conclusión es emplear la perspectiva del clúster. La visión espacial del rendimiento de la innovación se basa en el reconocimiento de que las actividades de innovación tienden a concentrarse geográficamente, y en el caso de España lo cierto es que la imagen deja muy pocos territorios sueltos. En su carrera por convertirse en un polo empresarial de la biotecnología, las comunidades autónomas han ido generando a lo largo de los años un mapa de biorregiones cada vez más poblado. El tiempo ha demostrado también que, en un mundo que cambia tan rápidamente, sólo quienes aprovechen eficazmente este instrumento podrán beneficiarse del potencial que ofrece para todos los agentes participantes: empresas, universidades y administraciones.

Trece años separan la fotografía que acompaña estas líneas —la constitución de BioMad, el 26 de febrero de 2019— de la creación de la Fundació Privada BioRegió de Catalunya, Biocat, el 14 de febrero de 2006. Esto no significa que Madrid fuera ‘territorio virgen’ hasta ahora. Contaba desde 2007 con Madrid Biocluster, una entidad privada sin ánimo de lucro. Biomad, creada a iniciativa de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, da un salto cualitativo a la hora de plantear colaboraciones y sinergias público-privadas con las que sacar el máximo provecho a los más de 48.700 trabajadores, 14 universidades, ocho institutos de investigación sanitaria, 22 centros de transferencia de tecnología, cinco parques científicos y más de 250 empresas farmacéuticas, de biotecnología y de tecnología sanitaria que se dedican a las labores de I+D biomédica en la región de Madrid.

Entre Biocat y BioMad se ha conformado una familia de entidades promovidas para convertir las distintas biorregiones autonómicas —en muchos casos partiendo de una larga trayectoria de éxito industrial previa— en escaparates e imanes de inversiones internacionales.

El grupo de las más avanzadas, según el número de empresas que recoge el último informe de la Asociación Española de Biomepresas (Asebio), lo conforman , además de las ya mencionadas, Bioval (Comunidad Valenciana, también de 2006); la Agencia BioBasque (País Vasco) y Andalucía BIORegión (ambas de 2010). Pero también están Bioga (Galicia), Biotifarm (Islas Canarias) Biotecyl (Castilla y León); AraBioTech (Aragón) o Bioib (Islas Baleares)...

¿Por qué una biorregión?

Las biorregiones constituyen una oportunidad clave para desarrollar un modelo económico de futuro, que no sólo mejora la competitividad de la economía, genera riqueza y atrae y retiene talento y nuevos investigadores. Tiene otro irrebatible valor añadido: su impacto directo en las personas, pues atañe a conceptos tan importantes como la salud, la nutrición o la calidad de vida.

Como muestra, un ejemplo: Biocat. Con permiso de todas las entidades que promueven el conjunto del sector de las ciencias de la vida y la salud en las comunidades autónomas, Biocat no sólo es la fundación más longeva (junto a Bioval), sino que Cataluña es hoy la comunidad que encabeza el ranking autonómico por demografía empresarial (informe Asebio 2018).

Las biorregiones constituyen una oportunidad clave para desarrollar un modelo económico del futuro

La BioRegión de Cataluña está integrada por más de 1.000 empresas y 89 entidades de investigación y representa el 7,2 por ciento PIB y el 7 por ciento de la ocupación en Cataluña. En términos de PIB y población, Cataluña se puede comparar con países de la Unión Europea como Suecia, Bélgica, Dinamarca, Austria o Irlanda, y algunos de sus indicadores de investigación incluso superan a los de estos países. En estos últimos cinco años, la cifra de inversores internacionales presentes en la BioRegión de Cataluña se ha multiplicado por 10, y Financial Times la considera una de las mejores regiones europeas para invertir en 2018 y 2019.

Siendo el mayor en muchas biorregiones, la visibilidad no es el único reto que bloquea el potencial de esta actividad

Son muchos los datos obtenidos hasta la fecha (ver infografía) que explican porqué hace ya tiempo que en Cataluña, como en otras regiones —no en todas— ya no se habla de clústers en salud, sino de un auténtico ecosistema innovador. Junto a las cifras de crecimiento empresarial, las que aporta Jordi Naval, director general de Biocat, son el mejor exponente del valor que las biorregiones aportan para las personas. En 2013, las statups catalanas tenían una veintena de terapias avanzadas en fase de desarrollo. Ahora ya son una veintena las que están pendientes de entrar en la fase final del desarrollo clínico y de llegar al mercado en el entorno del año 2025.

Las barreras por superar

Buena parte de este éxito se debe a la labor de promoción y difusión llevada a cabo desde Biocat, que aún es tarea pendiente en organismos similares. Siendo el mayor en muchas biorregiones, la visibilidad no es el único reto. Otros factores que dificultan el potencial de esta actividad, como reconocen desde Bioval, son la escasa cooperación entre los agentes del sector, la dificultad para atraer personal cualificado o las carencias formativas en gestión empresarial. Allí se está intentando abordar con la creación de un catálogo sobre las distintas capacidades de las empresas y organizaciones del sector y de una base de datos de profesionales altamente cualificados... Buenas ideas aptas el benchmarking.

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