Bruselas avanza en su objetivo de reforzar el papel asistencial del farmacéutico comunitario

Unos 100.000 farmacéuticos europeos están llevando a cabo en los últimos años intervenciones en adherencia
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Madrid
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22 mar 2019 - 14:28 h
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El paradigma de cómo manejar las enfermedades crónicas ha cambiado gracias, entre otras cosas, a la creciente comprensión de que se trata de un proceso complejo, que requiere un esfuerzo coordinado de los diversos proveedores de asistencia sanitaria y de los propios pacientes. Dentro de los primeros, los farmacéuticos comunitarios se han manifestado como un recurso de enorme potencial desperdiciado por los sistemas sanitarios europeos. La Comisión Europea lleva años trabajando para cambiar esa fotografía. Su vista está fijada en la farmacia asistencial y en un farmacéutico totalmente integrado en el equipo multidisciplinar, con un papel clave a la hora de resolver problemas relacionados con la medicación, mejorar la adherencia terapéutica, resolver dudas mediante el asesoramiento y actuar como vínculo entre pacientes y médicos.

Reforzar el rol del farmacéutico comunitario es, literalmente, uno de los cuatro objetivos generales del Grupo de Prescripción y Adherencia a los Planes Médicos (en adelante, Grupo A1), un foro expertos de la industria, del sector académico, de los gobiernos, de los pagadores y de los profesionales de los Estados miembro de la UE que nació en 2012 al albur de la preocupación generada por el impacto en los sistemas sanitarios de la falta de adherencia a los tratamientos. También son objeto del trabajo de este grupo la promoción de la investigación en materia de adherencia, la educación sanitaria y el empoderamiento de la ciudadanía y la explotación del potencial de las nuevas tecnologías para mejorar el grado de cumplimiento de los tratamientos médicos prescritos.

Seis años de avances

Los registros comunitarios dan buena fe de la actividad incesante de este grupo, cuyo balance entre 2012 y 2015 era francamente decepcionante en relación al aprovechamiento del farmacéutico comunitario. A pesar del creciente consenso internacional de académicos, gestores y organizaciones profesionales que demandaba un mayor papel de la farmacia para contribuir a un uso más eficiente, efectivo y seguro de los medicamentos, en algunos países el farmacéutico era un recurso “infra-utilizado”, según estos expertos. De ahí que su recomendación, a la vista de la evidencia existente sobre los resultados positivos derivados de la actuación del farmacéutico, fuera la de redoblar los esfuerzos para activar el papel de estos profesionales en el empoderamiento del paciente y como vía para “ayudar a la salud pública de forma activa”.

La fotografía que arroja el segundo balance de este grupo, relativo a 2016-2018, no sólo muestra una nueva “cultura de la adherencia” marcada por la multimorbilidad y la necesidad de “renegociar” el régimen del tratamiento en función de las necesidades del paciente, sino de una intervención multidisciplinar que incluye, ahora sí, un mayor papel de la farmacia para favorecer la adherencia. La lista de logros del Grupo A1 se resume en los más de 100.000 farmacéuticos comunitarios europeos que han sido seleccionados hasta la fecha para llevar a cabo intervenciones de mejora de la adherencia.

Estos resultados vienen acompañados de cifras obtenidas de uno de los proyectos estrella del grupo A1 en el campo de la polifarmacia, una realidad cuya prevalencia oscila en Europa entre el 26,3 y el 39,9 por ciento. Suiza, Croacia y Eslovenia son los países con la prevalencia más baja, mientras que la prevalencia es mayor en Portugal, Israel y República Checa.

España también tiene un hueco en estos registros. Según los datos que maneja este grupo, el 21 por ciento de la población adulta europea tiene dificultad para tomar medicamentos, presentando España las tasa más elevadas y Suiza la más baja. Quizá ello explique la enorme presencia española en los proyectos, pilotos e iniciativas que se están desarrollando en Europa para mejorar la adherencia gracias a los farmacéuticos, y que el Grupo A1 ensalza como “ejemplos de compromisos que explican cómo .

Entre ellos se encuentra, por ejemplo, PREDAPER-EPOC: Desarrollo de un modelo predictivo de adherencia y persistencia al tratamiento con inhaladores en pacientes diagnosticados de EPOC usuarios de farmacias comunitarias de la provincia de Alicante, un proyecto promovido por investigadoras de la Universidad Miguel Hernández de Elche, que ha sido financiado por la Generalitat valenciana para el periodo 2017-2019 y que cuenta con el aval de Sefac. Se esperan resultados preliminares antes de que acabe el primer cuatrimestre del año.

En otros casos, España participa como partner del socio principal. A través del Hospital Clínic de Barcelona, está presente en el proyecto Simpathy, liderado por el Gobierno escocés, para hacer frente a los problemas de adherencia vinculados a la polifarmacia; y la Unidad de Innovación del Clínico San Carlos lideró el año pasado las pruebas piloto de una herramienta (miniQ) que funciona como sistema de apoyo a la decisión clínica para optimizar el tratamiento farmacológico en personas mayores.

Reforzar el rol del farmacéutico comunitario es uno de los objetivos del Grupo A1 de la Comisión Europea

Más de 100.000 farmacéuticos comunitarios de la UE están llevando a cabo intervenciones de adherencia

Los datos

100.000

Es el número de farmacéuticos comunitarios europeos seleccionados en los últimos años para intervenciones de mejora de la adherencia desarrolladas por los miembros del Grupo A1 de la Comisión Europea.

166

Es el número total de actividades que el Grupo A1 tenía agendadas en los distintos estados miembro de la Unión Europea a mediados de 2017, última actualización realizada.

21%

Según los datos del Grupo A1, el 21 por ciento de la población europea adulta tiene dificultades para tomar su medicación. España presenta las tasas más elevadas; Suiza las más bajas.

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