Osimertinib reduce un 70% el riesgo de progresión en CPNM y T790M mutado

La IASLC ha presentado su nueva propuesta de clasificación tumor, ganglio y metástasis
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Enviado especial a Viena
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09 dic 2016 - 14:00 h
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AURA3 también muestra que osimertinib beneficia a los pacientes que sufren metástasis cerebral

En la nueva clasificación TNM cobra especial relevancia medir de forma precisa el tamaño del tumor

El 17º Congreso Mundial sobre Cáncer de Pulmón de la Asociación Internacional para el Estudio del Cáncer de Pulmón (IASLC, por sus siglas en inglés) ha confirmado el buen momento por el que pasa la investigación en esta patología. Entre los temas más destacados, datos que confirman la superior eficacia sobre la quimioterapia de fármacos dirigidos contra mutaciones específicas, la nueva clasificación tumor, ganglio, metástasis (TNM) y novedades en el campo de la inmunoterapia.

Durante el simposio presidencial, se presentaron nuevos datos del estudio fase 3 AURA3, en el que se comparó la eficacia y seguridad de osimertinib (Tagrisso, de AstraZeneca, ya aprobado en la UE) y la quimioterapia basada en doblete de platino (platino-pemetrexado) en 419 pacientes con cáncer de pulmón no microcítico (CPNM) localmente avanzado o metastásico con la mutación T790M del EGFR y que habían sufrido progresión durante o después del tratamiento previo con un inhibidor de la tirosina quinasa del EGFR. Como destacó Vassiliki Papadimitrakopoulou, de la Universidad de Texas MD Anderson Cancer Center, en Houston, “osimertinib redujo el riesgo de progresión de la enfermedad en un 70 por ciento”. Además, el fármaco mostró una mejoría estadísticamente significativa en la supervivencia libre de progresión frente a la quimioterapia (10,1 meses frente a 4,4 meses, lo que supone una mejora de 5,7 meses).

Cabe recordar, como señaló Tony Mok, de la Universidad China de Hong Kong, que “el 10-20 por ciento de los pacientes con cáncer de pulmón no microcítico presentan mutación T790M del EGFR y que casi todos ellos desarrollan resistencia a las terapias dirigidas contra esta mutación”.

Aunque el beneficio de osimertinib se observó en todos los subgrupos de pacientes, otra de las derivadas interesantes del estudio es que la terapia también benefició a los pacientes que sufren metástasis cerebral. “Esta es una de las complicaciones más graves en este tipo de cáncer de pulmón”, remarcó Mok. En este sentido, el estudio muestra que la mediana de la supervivencia libre de progresión entre los pacientes con metástasis cerebral y tratados con osimertinib fue de 8,5 meses, por 4,2 meses entre aquellos que recibieron quimioterapia. “Y la hazard ratio fue de 0,32”, añadió Papadimitrakopoulou. Esta experta puso énfasis en la relevancia del beneficio observado en los pacientes con metástasis en el cerebro. “Es una condición muy debilitante para la calidad de vida, y controlarla es fundamental para evitar una muerte rápida”. Asimismo, la buena respuesta al fármaco entre estos pacientes se produjo sin que influyera si habían recibido tratamiento radioterápico previo.

En cuanto a los efectos secundarios de osimertinib, esta experta señaló que “los efectos secundarios más graves, como la anemia, la neutropenia o la fatiga fueron menos frecuentes entre los pacientes que recibieron el fármaco”.

En opinión de Mok, estos resultados indican que es fundamental “realizar una biopsia líquida o un análisis del tejido tumoral a los pacientes para detectar la presencia de mutación T790M del EGFR”. Por su parte, Papadimitrakopoulou afirmó que, más allá de los buenos datos arrojados por el estudio, “el hecho de que este sea el primer ensayo que muestra que un fármaco mejora la supervivencia libre de progresión sobre la quimioterapia, y que también es beneficioso cuando se produce metástasis cerebral, debería convertir a osimertinib en el nuevo estándar de tratamiento para estos pacientes”.

Nueva clasificación TNM

Durante el congreso, la IASLC presentó su nueva propuesta de clasificación tumor, ganglio y metástasis (TNM) para el cáncer de pulmón de células pequeñas y el de células no pequeñas. Como explicó Ramon Rami-Porta, del Hospital Universitari Mutua Terrrassa y presidente del comité que se ha encargado de esta nueva clasificación, se han analizado datos de unos 77.000 pacientes de todo el mundo. Esta clasificación tiene como objetivo ofrecer al paciente un pronóstico más preciso de su enfermedad. Rami-Porta remarcó que la principal novedad es que “ahora hay un descriptor en todas las categorías T, que definen el tamaño del tumor”. Es decir, T1 se divide en T1a, T1b y T1c, con nuevos puntos de corte del tamaño en 1 cm y 2 cm. Este experto enfatizó que es fundamental medir con mucha precisión el tumor, “porque diferencias de 2 milímetros pueden suponer una diferencia del 10 por ciento en la supervivencia a 5 años”. Para ello, Rami-Porta recomienda el TAC y realizar una ventana mediastinal, así como cortes axiales, coronales y sagitales para “obtener la dimensión más grande del tumor”.

Asimismo, la IASLC propone que, ya que sería costoso en tiempo y recursos realizar un análisis ganglio a ganglio, “habría que estudiar las estaciones ganglionales, ya que el hecho de que esté afectada una, en lugar de dos o tres, indica mejor pronóstico”, añadió Rami-Porta.

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