Más incentivos fiscales y aumento de la financiación directa para mejorar en I+D+i

Un informe de Ayming y Asebio realiza una radiografía de la I+D+i en España y las carencias que quedan por cubrir
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Madrid
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12 jul 2019 - 12:35 h
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La inversión empresarial en I+D+i en España sigue siendo muy baja: en el año 2017 representaba el 0,66 por ciento del PIB, muy por debajo de la media de la Unión Europea, que se sitúa en el 1,36 por ciento. Así lo refleja el informe Propuestas para incrementar la competitividad del sistema español de incentivos a la I+D+i, elaborado por la consultora Ayming con el apoyo de la Asociación Española de Bioempresas (Asebio).

El presidente de Asebio, Jordi Martí, apuntó durante la presentación del documento a la necesidad de implantar la medición de resultados en biotecnología para poder detectar los puntos sobre los que mejorar, y obtener una visión certera del rendimiento del sector. Por su parte, el director general de la asociación, Ion Arocena, afirmó que con herramientas como este informe se puede analizar la situación de otros países en I+D+i, y utilizarlo como base para proponer medidas encaminadas al progreso.

Varios expertos abordaron en una mesa redonda las carencias que hay en España en I+D+i. Tal y como se refleja en este informe, la falta de incentivos fiscales a las empresas que se dedican a la investigación y la necesidad de que exista más financiación directa, son dos de los retos pendientes de cara a mejorar en esta materia. Asimismo, se planteó la necesidad de acortar plazos de monetización, ya que proñongarlos puede repercutir en que muchos proyectos no salgan adelante; en este sentido, se propuso que se reciba la financiación antes de comenzar a trabajar, para que las empresas tengan la seguridad de que van a contar con recursos para poder terminar sus proyectos. Los participantes en el debate indicaron que el sistema actual penaliza a España respecto a otros países y les permite avanzar.

Más apoyo del sector público y equidad

Otros de los temas sobre los que se puso el foco fue la baja inversión en el sector, que afecta tanto a la investigación privada como a la pública. Para este punto, la Comisión Europea recomienda a los países de la Unión Europea la mejora de las colaboraciones público-privadas, e implantar la cultura de la evaluación. A nivel concreto para España, instan a aumentar la calidad y efectividad de las políticas de innovación e investigación para equiparar su situación a la de países de la UE más avanzados y a reducir la inequidad entre Comunidades Autónomas, mejorando la coordinación desde el Ejecutivo central.

Respecto a la inversión, indicaron que aunque una gran parte proviene del sector privado, las empresas con mayores recursos deberían aumentar su esfuerzo para aportar más al ecosistema innovativo. Para concluir, se enfatizó sobre que, aunque España pierde competitividad respecto a Europa, Europa tiene que seguir trabajando porque países como China y Estados Unidos siguen estando muy por delante en I+D+i.

La I+D como clave del progreso

Uno de los participantes en el evento fue el exministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián quien se mostró pesimista con la situación actual, la cual señaló que no va a mejorar sino se incluye la I+D en la agenda política de manera prioritaria. Sebastián la definió como clave del progreso y enumeró los puntos en los que trabajar. En primer lugar, aludió a las desventajas de los préstamos, ya que sostuvo que este sistema puede crear dificultades a las empresas cuando los proyectos que emprendan no tengan resultados a corto plazo. Sobre la la financiación directa precisó que no cree que sea una pérdida de dinero siempre y cuando se monitorice la consecución de objetivos.

Sebastián concluyó que puede llegar a ser comprensible que en épocas de crisis, al recortar en diferentes partidas, la I+D se viera afectada, pero aseguró que es muy mal indicador que una vez recuperada la economía del país, no se recupere la inversión en esta materia. Para Sebastián, esto se traduce en la necesidad de un cambio de cultura, ya que según explicó, mientras en la mayoría de países la inversión descendió durante la crisis, en Bélgica aumentó, uno de los motivos por el que es referente en innovación.

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