Las compañías impulsan sus divisiones estratégicas y se desprenden del resto

n Novartis gana terreno en oncología con la compra del negocio de GSK, que apuesta por las vacunas
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25 abr 2014 - 15:00 h
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A la espera de que se confirmen o desmientan los rumores que vinculan a Pfizer con una nueva macrocompra (la ‘víctima’ esta vez podría ser AstraZeneca), y de que los responsables de Allergan respondan a la oferta realizada por Valeant, cabría concluir que la nueva moda, dentro de las operaciones empresariales que tienen lugar en el seno de la industria farmacéutica, pasa por realizar adquisiciones más ‘modestas’, pero que sirvan para reforzar las divisiones estratégicas de las compañías, que a la vez se están desprendiendo de las que ofrecen peores perspectivas de futuro o que, simplemente, no resultan tan atractivas. El último ejemplo se puede encontrar en la operación a tres bandas anunciada por Novartis, de la que también participan GlaxoSmithKline (GSK) y Eli Lilly.

Según la información desvelada, Novartis pagará 14.500 millones de dólares a la británica para quedarse con su división de oncología, con la que la firma con sede en Londres facturó 1.629 millones de dólares en 2013, según datos de su annual report. Los principales productos que tiene actualmente GSK en cartera en esta área son trametinib, para melanoma metastásico; dabrafenib y la combinación de este con trametinib, para la misma indicación; eltrombopag, para trombocitopenia inducida por hepatitis C; y lapatinib en combinación con trastuzumab para cáncer de mama metastásico. Todos ellos recibieron autorización a lo largo de 2013. Asimismo, esta compañía cuenta con un total de 27 proyectos en investigación, en los que se mezclan nuevas entidades moleculares, así como nuevas indicaciones o combinaciones de productos ya aprobados. De esta forma, Novartis asciende a una posición de liderazgo en cáncer, donde facturó 11.200 millones de dólares a lo largo de 2013.

Por su parte, GSK se queda con la división de vacunas de Novartis, que ya vendió recientemente a Grifols el segmento de Diagnóstico transfusional por más de 1.500 millones de dólares. La británica pagará unos 7.100 millones de dólares a la suiza por una cartera de productos que facturó unos 1.987 millones de dólares en el ejercicio 2013 y por una colección de 18 proyectos de investigación y desarrollo. También se posiciona de este modo como referente de este segmento. Pese a ello, Novartis se queda con las vacunas para la gripe.

Por otro lado, las dos farmacéuticas pondrán en marcha una nueva alianza en el ámbito de consumer health. La suma de la facturación de ambas en este ámbito fue de 12.783 millones de dólares el pasado año, cifra que sitúa a la nueva joint venture cerca del líder mundial Johnson & Johnson, que facturó 14.697 millones de dólares el pasado 2013.

La última ramificación de la operación a tres bandas afecta a Lilly. Novartis ha cedido a la americana su negocio de salud animal, por unos 5.400 millones de dólares. La firma suiza obtuvo en 2013 una cifra de negocio de unos 1.100 millones de dólares, que pasarán a engrosar las cuentas de la división veterinaria de Lilly (Elanco), que facturó a su vez unos 2.151 millones de dólares.

Operaciones similares

Así, la operación múltiple emprendida por estas tres compañías viene a suceder a otras similares que han tenido lugar en el seno del sector en el último tiempo. Operaciones que vienen a consolidar la apuesta de las compañías por una o varias áreas terapéuticas concretas y la renuncia a otras. Ese ha sido el caso, por ejemplo, de Pfizer, que vendió su división de nutrición infantil a Nestlé, así como la de salud animal (Zoetis) para iniciar, en julio del año pasado, una reorganización de su actividad para centrarse en los medicamentos de prescripción, los de autocuidado y los genéricos.

Otra muestra clara de la nueva tendencia es la cesión, por parte de Bristol Myers-Squibb, de su negocio de diabetes, que desarrollaba mediante una alianza con Astra Zeneca. La británica ha asumido la cartera de productos e integrará en su estructura a los trabajadores de la americana en esta área, a cambio del pago de unos 4.000 millones de dólares. De esta forma, AZ se convierte en una de las compañías con mayor presencia en el mercado de diabetes, mientras que BMS confirmaba que iba a centrar su actividad en la investigación, desarrollo y comercialización de medicamentos biológicos.

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