La EPHA insiste en que el bienestar de los europeos está amenazado por los ajustes

n La Alianza por la Salud Pública lanza dos análisis sobre las medidas de ajuste aprobadas y por venir
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07 nov 2014 - 14:00 h
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En 2012, la Alianza Europea por la Salud Pública (EPHA) publicó sus primeros análisis sobre el impacto de la crisis económica en la salud. Dos años después, la revisión de aquella información muestra que el impacto de las políticas de austeridad “continúa amenazando el bienestar de los europeos”. Según la Alianza, el incremento en las tasas de suicidio, en el desempleo, en la exclusión social y en las necesidades de salud no satisfechas prevalecen, de manera más aguda en los nuevos estados miembro y en aquellos que recibieron apoyo financiero. La situación no tiene visos de mejorar en algunos de ellos, a la luz de los futuros recortes sanitarios anunciados en los Planes Nacionales de Reformas, que en algún caso están previstos que se alarguen hasta el año 2017.

En general, desde 2008, un total de 22 estados miembro han experimentado una reducción de su gasto per cápita en salud pública, particularmente elevados en el caso de Irlanda, Islandia, Grecia, Portugal y Letonia. De ellos, además, al menos ocho han sufrido recortes durante dos años o más. En muchos casos, esa reducción fue en paralelo con la bajada del PIB. El porcentaje de gasto sanitario público sobre el gasto total se mantuvo relativamente estable en la mayoría de estados, aunque en otros, como Irlanda, ha caído por encima de un 5 por ciento.

Usuarios y profesionales

La experiencia acumulada demuestra que a pesar de los recortes generalizados, el impacto de la crisis no ha sido igual en todos los estados. Algunos, como República Checa, Estonia, Italia, Lituania y Eslovaquia, estaban mejor preparados para mantener el gasto en salud a través de la crisis económica debido a las medidas fiscales adoptadas de antemano. Aquellos que no lo hicieron sufren ahora consecuencias, en parte porque aunque se han adoptado medidas para paliar el impacto de las medidas de austeridad, no han sido suficientes como para amortiguar los fuertes recortes.

Algunas de las medidas adoptadas para reducir los costos han reducido directamente la disponibilidad de los servicios de primera línea. El caso de Letonia es especialmente llamativo. Allí, el número de hospitales cayó de 106 a 39 entre 2006 y 2010, y el número de camas hospitalarias bajó de 761 a 493. Pero en menor grado los planes para cerrar hospitales se han acelerado también en Dinamarca, Grecia, Portugal o Eslovenia. Las restricciones en el acceso a los servicios sanitarios se complementan con problemas de acceso a los antirretrovirales (Europa del Este), servicios de salud mental o a ciertos grupos (España).

Además de los usuarios, los otros grandes damnificados por las medidas de austeridad adoptadas en estos años por los estados miembro han sido los profesionales sanitarios y los responsables de la prestación de atención. En Bulgaria, por ejemplo, más de 836 enfermeras han emigrado a otros países, tras los recortes de entre un 10 y un 25 por ciento en sus salarios. Otras mil enfermeras, según la EPHA, abandonaron la profesión debido a la inseguridad de su empleo. El problema se ha repetido en mucho países. En Grecia, se congelaron todas las contrataciones a enfermeras desde 2010. También lo hizo Irlanda, donde el sector ha perdido 2.800 profesionales desde 2008.En Letonia, sus salarios bajaron entre un 20 y un 40 por ciento desde 2009.

Las medidas sobre los profesionales no solo se han limitado a la Enfermería. Lituania aprobó dos recortes salariales consecutivos (2009 y 2010) del 10 por ciento en los sueldos de médicos y enfermeras consecutivos en 2009 y2010. Hoy, el salario medio de una enfermera en este país ronda los 300 euros. En Rumanía, los salarios de los profesionales fueron recortados un 25 por ciento en el año 2010. Como resultado, 2.500 médicos abandonaron el país ese año. En Reino Unido, el número de puestos de trabajo del National Health Service (NHS) perdidos o en situación de riesgo se contabilizaban en 56.058 entre 2010 y 2011. De media, el 8,3 por ciento de la fuerza de trabajo de enfermería y el 9,6 por ciento de la plantilla total se perdieron por culpa de los recortes. Y la lista continúa...

Los recortes que vienen

El impacto de los recortes acometidos hasta la fecha adopta una nueva perspectiva a la luz de la información extraída de los proyectos de planes presupuestarios que los países de la Unión Europea (salvo Grecia y Chipre, dado que son objeto de programas de ajuste macroeconómicos) han presentado a la Comisión Europea. La mayoría de ellos también han sido analizados por la EPHA y da una idea de los recortes que aún están por venir.

Farmacia seguirá siendo un foco importante, tal y como queda claro por ejemplo en el caso de España. Si bien los de 2015 serán los primeros presupuestarios sanitarios al alza después de bajadas continuadas desde 2010, el Gobierno ha prometido una nueva reducción en la factura. Y no es el único estado miembro que lo hace.

Francia ha diseñado una estrategia con la que espera ahorrar 10.000 millones de euros en su gasto sanitario entre 2015 y 2017 gracias un gasto hospitalario más eficiente y un mayor uso de los genéricos. Más cercano al caso español, otros países (Irlanda, Austria, Alemania, Finlandia...) prometen continuar la senda de reformas ya emprendidas y que tan buenos resultados han dado en gasto farmacéutico. En Irlanda, por ejemplo, los cambios en los patrones de prescripción han resultado en un incremento del 65 por ciento del consumo de genéricos. En otros casos, los estados han anunciado una reducción de gastos, pero sin detalles de cómo los lograrán.

En general, desde 2008, un total de 22 estados miembro han reducido su gasto sanitario per capita

Las medidas adoptadas para paliar el impacto de la austeridad no han amortiguado los recortes

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