La biotecnología necesita innovación, planes de negocio realistas y opciones de comercialización

Sociedades de capital riesgo, ‘family offices’, ‘bussiness angels’ e inversores privados valoran estas características para financiarstart up’

A pesar de la coyuntura económica actual, la apuesta por las empresas biotecnológicas en España presenta oportunidades de negocio

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06 jul 2012 - 19:00 h
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Además de la inversión necesaria, las sociedades también se erigen como gestoras empresariales del proyecto científico

Suanfarma Biotech elegirá entre 12 y 15 proyectos, donde invertirá alrededor de 40 millones de euros

Muchos son los refranes que abogan por las bondades de la evolución en todos los planos, también en el económico. Ante la escasez de crédito a la vieja usanza, es decir, a través de entidades bancarias para comenzar una aventura empresarial, se erigen nuevas sociedades dispuestas a apostar por un futuro arriesgado y esperanzador. Capital riesgo, family offices o bussiness angels son términos que toda empresa innovadora, especialmente biotecnológica, debería manejar como los viejos negocios de ladrillo y hormigón controlaban avales bancarios o créditos promotores.

El recorrido para que una buena investigación se convierta en realidad palpable tiene ciertas condiciones para acceder a una financiación que convierta en realidad la idea. Las sociedades inversoras coinciden en señalar tres pilares básicos, aunque no únicos, que debe cumplir todo proyecto biotecnológico: una buena dosis de innovación, un plan de negocio realista y oportunidades de comercialización.

La sinergia entre investigador y sociedad va más allá de la inversión. La capacidad de gestión empresarial, muy alejada del mundo que rodea al innovador, es uno de los servicios que ponen a disposición junto al capital, y es esencial para tener éxito en la aventura. La manufacturación de una idea para que la sociedad reciba el valor añadido es una tarea que estos socios inversores desarrollan codo con codo junto a los investigadores.

Marta Acilu, actual directora de desarrollo de Negocio de la compañía biotecnológica Histocell, fundó en 2002 la sociedad inversora Noray. Fue tres años después cuando en su camino se encontró con una empresa en sus inicios. “Conocimos a las personas de Histocell, nos gustó el proyecto y vimos que podíamos aportar gestión a esa compañía”, recuerda. A partir de aquel encuentro decidieron entrar en el accionariado aunque “no como socios financieros únicamente, si no como ayuda a la gestión empresarial”.

Aquella simbiosis que comenzó hace siete años ha conllevado “fuertes inversiones para instalaciones y desarrollo de fármacos que rondan los ocho millones de euros” y, ya en 2011, “tenemos unos beneficios de 1,7 millones”. Actualmente, Histocell, que provenía de un family office, tiene ahora una parte pequeña de capital riesgo y una mayoría de inversores privados.

La historia de Histocell no está bañada de casualidades. Para que una sociedad de capital riesgo elija un proyecto, los investigadores deben presentar un briefing muy detallado y priorizando ciertos aspectos. Héctor Ara, presidente de Suanfarma Biotech, sociedad de capital riesgo especializada en biotecnología, desgranó para EG “el protocolo de selección para invertir en ‘proyectos semilla’, que es a las que nos dedicamos”.

Las fases de este protocolo constan de una evaluación científica, donde se estudian el desarrollo científico y la propiedad industrial; una evaluación económica y de mercado, donde se analizan el desarrollo del mercado y el modelo económico financiero; una evaluación industrial y regulatoria, donde se ve el desarrollo industrial y regulatorio del producto; y la concordancia del proyecto y sus promotores en la filosofía de la gestora. “Ahora tenemos 130 proyectos en el observatorio. Estamos levantando nuestro segundo fondo de capital y elegiremos entre 12 y 15 proyectos donde invertiremos alrededor de 40 millones de euros”, aseguró Ara.

El presidente de Suanfarma Biotech también recomienda, además de un plan de negocio realista, “acudir a foros como Biospain, donde se juntan inversores y proyectos”. Uno de los proyectos que ha tenido más éxito es el de Vivia Biotech, que presentó sus credenciales a Suanfarma en 2007 y recibió una participación de dos millones de euros más la aportación de otras dos sociedades de capital riesgo. Entonces eran pioneras en análisis de fármacos y hoy en día la compañía ha creado 25 puestos de trabajo.

Ante el plausible agotamiento de viejos modelos de negocio donde invertir, la biotecnología es vista por las sociedades de capital riesgo como una oportunidad que, además, permitirá abandonar la tesitura económica actual. DCN es una sociedad que gestiona Dosbio y Realiza, entidades inversoras, y que nació en 2003 con el objetivo de “apoyar a empresas innovadoras en fases start up o early stage”. Aunque aún se consideran en crecimiento, ya tienen proyectos donde invierten entre 100.000 y 500.000 euros que han sido evaluados previamente por un comité de expertos biosanitarios con visión empresarial.

Santiago Reyna, responsable de Venture Capital de la compañía, tiene claro que la biotecnología representa una ocasión de futuro. “Es un sector en el que se está produciendo un cambio de modelo y creemos que tenemos mucho que aportar. En Valencia, por ejemplo, está en auge”, aseguró. Para Reyna, el proyecto “no solo tiene que ser bueno, tiene que tener potencial comercial”.

Vivia

Biotech

Ubicada en Tres Cantos, esta biotecnológica inicia su andadura en 2007 tras cerrar una ronda de inversión de capital semilla de cuatro millones de euros en fondos de capital riesgo. Casi cinco años después, Vivia Biotech es “líder en hematología”, explica Andrés Ballesteros, su presidente, y pionera mundial en ‘screening’. Además, acaba de alcanzar dos acuerdos con multinacionales farmacéuticas americanas. Actualmente, 28 personas trabajan en esta compañía.

Labec

Pharma

Impulsada en 2005 por tres socios inversores y la ayuda de ‘friends&family”, más la posterior entrada de ‘family offices’, Labec Pharma es a día de hoy la empresa que ofrece el método de detección del VPH, el virus del papiloma humano: el HPV OncoTect. Compuesta por un equipo de solo cinco personas, tiene actualmente un acuerdo de exclusividad con el laboratorio americano Inviron para distribuir sus productos y quiere expandirse por Latinoamérica.

Histocell

+ Noray BG

Gracias a la financiación de la ‘start up’ bioinformática Noray Bio, nace Histocell. Una unión que se convierte en Grupo en 2006, cuando Noray entra en el accionariado de Histocell. Actualmente, 31 personas trabajan en el Grupo, que se dedica fundamentalmente a la ingeniería tisular y a las terapias celulares. Además de tener contratos con varias empresas europeas, el Grupo formado por Noray e Histocell ya tiene una patente a nivel europeo.

BiOncoTech

Therapeutics

Fundada en 2010 como una ‘spin-off’ del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), Bioncotech consiguió levantar en sus inicios tres millones de euros gracias al Ministerio y a Genoma España, además de contar con la participación de ‘business angels’ y la entrada reciente de inversores americanos. Actualmente con dos proyectos en oncología entre manos, Damià Tormo, director general, espera que los ensayos clínicos comiencen ya en 2013.

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