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Aguilar vuelve a prometer que 2020 será “el año del cambio”

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Editor de EG
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06 sep 2019 - 14:00 h
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El liderazgo consiste en gestionar el entorno, las circunstancias y problemas que toda organización afronta

<p>Aguilar vuelve a prometer que 2020 será “el año del cambio”</p>

La editorial lanzada la semana pasada desde esta misma tribuna ha provocado sus primeros efectos. La improvisada “hoja de ruta” que presentó Jesús Aguilar en su convocatoria de medios de esta semana es una precipitada reacción, aderezada de justificaciones a las críticas de falta de resultados y de acción esgrimidas por EG. Afirmar que “el entorno político no ayuda” y otras excusas no es admisible y contenta a la profesión. Aguilar afirmó: “Desde que llegué, estamos en un momento de inestabilidad política, con dos presidentes y 5 ministros; todo ello nos ha impedido tener un marco estable para desarrollar nuestra ambiciosa agenda”. Resulta esclarecedor: son las circunstancias las que afectan a la nula eficacia de su presidencia. Aguilar, como Felipe II en 1588, no puede luchar contra los elementos. El liderazgo consiste en gestionar el entorno, las circunstancias y problemas que toda organización afronta. Los COF están “siempre” con Gobiernos del mismo signo político, estables, sin cambios de consejeros o consejeras, con una duración de legislatura de 4 años siempre...sin duda, no es así. Las autonomías también deben lidiar con el mismo entorno de inestabilidad. Pero son más eficientes, y no se excusan. Sus colegiados no permiten la inacción porque les mandan a su botica de nuevo. En eso consiste la democracia.

Promesas incumplidas

Como otro precedente reciente de incumplimiento se sitúa la promesa de Aguilar de avanzar en transparencia. Tras devolver el dinero gastado con la tarjeta de crédito de forma irregular y otros gastos, y denunciado en un informe interno por la honesta Rosa López-Torres, entonces tesorera, nada ha ocurrido. ¿Es también el entorno turbulento político actual la razón que impide a Aguilar avanzar en transparencia y cumplir su promesa?

El plan presentado ahora para prometer el “cambio” en 2020, y pedir una confianza adicional a los presidentes de COF, es una cortina de humo. Quedará de nuevo en la hemeroteca de EG, y se lo recordaremos a Aguilar antes de septiembre de 2020, fecha del Congreso Mundial de Farmacia y Ciencias Farmacéuticas de la Federación Internacional Farmacéutica (FIP) a celebrar en ese mes en Sevilla, que será el centro de la profesión farmacéutica mundial. Estamos deseando ver qué materia será incorporada a la agenda nacional por un ministerio que no tiene nada para la farmacia a día de hoy. En el ambiente se percibe la preocupación y decepción de la profesión. Cambiar un logo no cambia la eficacia ni el proyecto. El nuevo logo “farmacéuticos” no parece acertado desde un punto de vista de igualdad y de presencia de colegiadas, y debería haberse pensado algo más.

Estatutos del Consejo

Aún más rancio que el viejo logo son los estatutos inexistentes del Consejo. Cuesta creer que la prioridad “del cambio” sea un nuevo logo y el rediseño de la web, y no la imprescindible cobertura legal a la actuación del máximo órgano de los farmacéuticos y farmacéuticas de España, que sigue anclado en los estatutos pre-democráticos de 1957. ¿Qué perfil de líder se puede sentir cómodo con esos estatutos? El “reglamento interno” actual es un parche a 1957 y no puede sustituir a unos estatutos. Se trata de un reglamento que nada en la provisionalidad eterna y no incluye aspectos claves de cualquier institución moderna, como regular las comisiones deontológicas (no publicar códigos), la transparencia, la limitación de mandatos, la obligación de informar de la actividad del presidente, etc. Justo las materias en las que suspende Aguilar cada año, y que se sustituyen en su agenda con cosas inverosímiles, como el amor a Latinoamérica.

Latinoamérica First

Todavía resuenan en las américas el viaje que le ha permitido recorrer en agosto algunos países a Jesús Aguilar, para contar cómo desaparece la farmacia de la escena política de un país. “Aguilar en Uruguay” podría ser el título de una mala novela de aventuras, donde el protagonista huye de los problemas de su país y aterriza en Uruguay o en Panamá, a relatar su cuento feliz a quien quiera escucharle. Sí, es importante cambiar logos, rediseñar webs y lanzar el enésimo documento de declaración de la relevancia de la farmacia...¿Pero hay alguien ahí que sitúe iniciativas a nivel nacional? ¿No hay nadie trabajando en un pacto de la farmacia con el Gobierno? ¿Qué agenda autonómica de apoyo se ha planteado el presidente Aguilar? Ponerse objetivos que dependen de uno mismo, fáciles, no tiene mérito ni resultan útiles a la profesión. Un objetivo no puede ser “elaborar un documento para Septiembre de 2020”. Ni únicamente cambiar logos ni webs. Falta ambición.

Objetivos del Consejo

Un objetivo coherente y ambicioso es acordar el refuerzo de las competencias del farmacéutico con el Gobierno de España, a través del Ministerio. Algunas CC.AA lo están abordando... No se entiende que no haya una iniciativa del Consejo que apoye a los COF con menos capacidad de movilizarse, o con menos colegiados. A esos Colegios el Consejo debe dar cobertura. Otro objetivo puede ser conseguir unos estatutos legales, modernos y vigentes. Si el Consejo preguntara a las boticas les reclamarán que encuentren fórmulas para mejorar las cuestiones que afectan a la viabilidad de la farmacia, pero para eso hay que estar en contacto con la realidad de la farmacia, y no volar por encima de ella.

Reacciones a las críticas

La reacción a las críticas de Aguilar van en el sentido contrario, y anuncia fuegos artificiales en forma de cambios de look que resultan insustanciales. Sus promesas caen en saco roto mientras inventa nuevas excusas y se lamenta de las circunstancias. En el horizonte, el Congreso de Sevilla, donde la dignidad la puede salvar el histórico papel de la profesión en España, el modelo de Atención Farmacéutica y el papel de la botica real que forma parte del sistema sanitario. Otro se apuntará la medalla, aunque siempre queda la opción de presumir de una Ley de Farmacia nueva en Madrid, Galicia o Castilla-León, aunque no haya contribuido a su logro, tampoco ahora.

<p>Aguilar vuelve a prometer que 2020 será “el año del cambio”</p>

Fijarse objetivos que dependen de uno mismo, fáciles, no tiene mérito ni resultan útiles a la profesión farmacéutica.

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