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Aguilar no consigue introducir a la Farmacia en la agenda sanitaria nacional

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Editor de EG
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30 ago 2019 - 14:00 h
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<p>Aguilar no consigue introducir a la Farmacia en la agenda sanitaria nacional</p>

El reciente encuentro del presidente en funciones, Pedro Sánchez, con las organizaciones sanitarias y de consumo no puede ser más desalentador para la farmacia. Un total de 74.000 farmacéuticos y farmacéuticas son ignorados porque no existe una agenda de asuntos que se consideren relevantes para la sanidad. El presidente del CGCOF, Jesús Aguilar, interlocutor oficial con el Ministerio de Sanidad, no consigue incorporar nada entre las prioridades políticas de cara a una nueva legislatura, ante un posible acuerdo de investidura o ante nuevas elecciones. El cometido de conseguir que la oficina de farmacia esté en la agenda se diluye cada vez más, y va camino de los 5 años más inconsistentes y anodinos de la profesión a nivel nacional, sólo defendida desde los Colegios en la gestión con sus respectivas Comunidades Autónomas, unas con más resultados que otras, pero situando en las agendas autonómicas a la farmacia.

La profesión farmacéutica es ahora el colectivo sanitario prescindible en las políticas nacionales

El liderazgo nacional está perdido. Atrás quedan los tiempos de Pedro Capilla (e.p.d) en el pasado y de Menchu Peña, más recientemente. Presidencias que situaron a la farmacia en la foto, pactos incluídos y estilos muy distintos, sin duda, pero la farmacia estaba en la primera línea política. Lo poco bueno que ahora se recoge son los restos de la inercia de esos tiempos, y de la parte más mediática, con sus Bot-Plus, campañas estacionales diversas, formación y sensibilización de las patologías...¡que ponen en marcha y ejecutan los Colegios provinciales, no lo olvidemos! La Farmacia está al borde de perder el poco peso que le queda a nivel nacional, si no lo ha perdido ya, porque faltan ideas y capacidad de llevarlas a cabo.

<p>Aguilar no consigue introducir a la Farmacia en la agenda sanitaria nacional</p>

La imaginación y los recursos del CGCOF se utilizan para urdir planes que van a volver como un boomerang sobre la cabeza del responsable. Al tiempo. ¿Hasta cuándo más de 10 millones de euros anuales de presupuesto del Consejo, que vienen del bolsillo de los farmacéuticos, van a servir para tan poco? ¿Hasta cuándo los presidentes y presidentas de los COF se contentarán con el estado actual de la farmacia? Que nadie espere que Maria Luisa Carcedo incluya en su documento de conclusiones de las recientes reuniones del presidente del Gobierno nada para la farmacia. Si alguien cree que la responsable de esta ausencia es la ministra de Sanidad se equivoca. El liderazgo y la iniciativa le corresponde al presidente del CGCOF, Jesús Aguilar, cuyo cometido es velar por la profesión y su reconocimiento. Por ejemplo, hay que preguntarse qué ha hecho Jesús Aguilar por facilitar la Ley de Farmacia de Madrid, rechazada en la anterior legislatura. Si la respuesta es “nada” es preciso valorar si eso es apoyar a la profesión o es pugnar por el protagonismo histriónico del que hace gala Aguilar en ocasiones. Que se lo pregunten a la persona que está aportando su experiencia médica en la recertificación de los farmacéuticos de Madrid, y que recibió una llamada del enfurecido Aguilar por dicho apoyo, en ausencia de una norma nacional. Una más. Cuando la Ley de Farmacia de Madrid se apruebe, que lo hará, ¿felicitará Jesús Aguilar al presidente de los farmacéuticos madrileños?

La Farmacia está perdiendo el poco peso que le queda a nivel nacional, sin ideas ni capacidad para ejecutarlas

En Octubre de 2015, Jesús Aguilar declaraba en una entrevista a EG que “la estrategia sociosanitaria demostrará si se cree o no en la farmacia”. En su segundo mandato de presidente del Consejo, y tras más de 4 años, la declaración de Aguilar se cae como un castillo de naipes: no hay que irse a la “sociosanitaria”, ya que la estrategia sanitaria nacional en relación a la farmacia brilla por su ausencia. Aguilar llegó afirmando que estaría dos mandatos, pero el poder y los recursos son tentadores, y los salarios y prebendas del cargo, aún más. Su segundo mandato comenzó un 3 de mayo de 2018, sobre las cenizas que quedaron al reventar el Comité Directivo, tras las dimisiones en su seno por su gestión.

Casi en el ecuador de su segundo mandato como presidente del Consejo, que termina en Mayo de 2021, sobrevuela la amenaza de perpetuarse en el cargo hasta su jubilación. Dos mandatos es el límite de las presidencias de muchos Colegios relevantes como Madrid o Barcelona, y la de los estatutos del CGCOF, pendientes eternamente de aprobarse. Pero la farmacia puede no tener tanto tiempo, haciendo de la profesión el colectivo sanitario prescindible en cualquier iniciativa política sanitaria, y eso está ocurriendo antes del fin del mandato de Aguilar, en Mayo de 2021. ¿No hay presidentes y presidentas, o que dejen dejen sus cargos, que puedan asumir un liderazgo de la farmacia nacional en un futuro inmediato? ¿Exigirán los Colegios resultados al presidente del CGCOF algún día? ¿A quién reclaman los farmacéuticos y farmacéuticas cuando la cruda realidad les golpea cada día?

La profesión se merece los líderes que votan, algo que deben recordar los presidentes de los COF que sustentan al único candidato presentado, Aguilar. Un total de 74.000 farmacéuticos, hombres y mujeres, no se merecen que su profesión se hunda en el ostracismo, ni la oficina de farmacia siga avanzando hacia la ruina.

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