El impulso a las políticas de sanidad

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Secretario general de Sanidad y Consumo
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21 feb 2019 - 08:00 h
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<p>El impulso a las políticas de sanidad</p>

En un momento convulso como el actual, en el que la inestabilidad económica propicia el auge de los nacionalismos y dispara la desafección política de los ciudadanos, con más ahínco si cabe, resulta imprescindible el análisis y la planificación de las nuevas necesidades del SNS. La definición, impulso y puesta en marcha de aquellas medidas sanitarias solventes y adecuadas que nos permitan afrontar con seguridad los retos con los que nos encontraremos en los próximos años. Porque una de las Instituciones que mejor representa la esencia democrática de la sociedad española es nuestro sistema sanitario público, uno de los más prestigiosos en el mundo y más sólido instrumento entre los que cuenta el Estado del Bienestar para conseguir cohesión social.

La sociedad exige una atención sanitaria de calidad y la forma más eficaz de proporcionarla es que los servicios sanitarios sean financiados y gestionados públicamente, que la sanidad siga siendo un bien colectivo para el conjunto de la ciudadanía, financiado con el esfuerzo de todos de manera proporcional a la capacidad de cada ciudadano, bajo del principio de la solidaridad. Ello no impide que el sistema privado siga coexistiendo en su papel complementario, pero la obligación de los poderes públicos es la de afianzar y reforzar el sistema público, organizándolo y garantizando las prestaciones y los servicios necesarios en su cartera común, tal y como prevé la Carta Magna en su artículo 43, sin renunciar a esa complementariedad que la propia Carta Magna reconoce. La propia OMS señala que los sistemas sanitarios universales, con titularidad y gestión públicas, siempre que estén basados en la atención primaria y con una elevada calidad de prestaciones, ofrecen mejores resultados de salud y son más eficientes, equitativos y humanos.

Por ello este Gobierno ha profundizado en el reconocimiento del derecho a la protección de la salud como derecho social fundamental de todas las personas, universal e inherente a todo ser humano. La asistencia se ha desvinculado del concepto de asegurado/cotizante, garantizando que todos los residentes en España puedan acceder al sistema público en condiciones de igualdad. Hoy nuestro sistema de protección social vuelve a garantizar la universalidad del derecho a la salud y con ello, incrementa la seguridad en nuestra población, la justicia social y la equidad territorial.

Y avanzar en la igualdad implica también mitigar las barreras económicas, los denominados “copagos” que afectan a la prestación farmacéutica, repercutiendo negativamente en las personas más vulnerables. Por ello es preciso modificar la normativa que regula la prestación farmacéutica ambulatoria con la finalidad de garantizar que estas personas puedan acceder a los medicamentos que precisan, y que nadie se quede sin tratamiento por no poder pagar las medicinas que necesita. La política farmacéutica necesita un enfoque más adaptado a la nueva realidad, desarrollando un plan para el fomento de la utilización de medicamentos genéricos y biosimilares, por un lado y reorientando el modelo de financiación hacia el concepto coste-valor, a través de un sistema de información para medir el valor terapéutico de las especialidades en la práctica clínica, por otro.

Pero las modificaciones estructurales del SNS en lo que atañe a cobertura y accesibilidad, siendo esenciales y necesarias, para nada ensombrecen el papel principal que desempeñan los profesionales sanitarios y los propios pacientes, más exigentes y mejor informados en estas políticas. Respecto a los primeros es preciso habilitar fórmulas de reconocimiento, tanto los gestores sanitarios como el personal asistencial, mediante cambios en el diseño de sus carreras profesionales, que están dejando de ser exclusivamente lineales y ascendentes. Los nuevos profesionales deberán contemplar su futuro como una evolución permanente, en la que primará la actitud, la empatía, las competencias personales y el talento. Para conseguirlo es imprescindible planificar adecuadamente las necesidades de recursos, fomentar la estabilidad en el empleo del personal sanitario y solucionar el déficit de profesionales, en particular pensando en los territorios con problemas de despoblación en los que la población es de edad avanzada y presenta un patrón epidemiológico más complejo, caracterizado por la cronicidad y la pluripatología.

Y en ese binomio medico/paciente, el sistema tiene que evolucionar hacia un modelo sanitario verdaderamente centrado en el paciente, en el que prime el principio de transparencia, para que el paciente disponga de la mejor información posible y pueda adoptar una postura activa en su proceso asistencial. Para ello potenciaremos la participación de los pacientes a través de las “escuelas de salud”, la utilización responsable de los servicios sanitarios y construiremos una estructura estable para que el movimiento asociativo y el entramado social, puedan participar en la gobernanza del SNS, incrementando la democratización del servicio sanitario y recuperando la cohesión social.

Las políticas de futuro deben contemplar escenarios ambiciosos para facilitar la prevención de la salud y la asistencia a colectivos diversos como por ejemplo las personas discapacitadas, mujeres, personas mayores/infancia y juventud, que requieren una especial atención; las personas que necesitan acudir a las técnicas de reproducción humana asistida dispensadas por la sanidad pública; las personas en edad reproductiva o los enfermos mentales.

En definitiva, se trata de consolidar lo alcanzado, ponerlo en valor mostrando las altas cotas de calidad y reconocimiento, de recuperar todo lo que se había perdido en estos últimos años, al tiempo que se avanza en la planificación de nuevas mejoras en el sistema y permita atajar las incertidumbres y amenazas que ya se avistan. Porque el SNS significa servicio público y garantía de atención sanitaria de calidad; pero es también estabilidad, riqueza, mecanismo de cohesión social, sistema generador de empleo, medio para la investigación y caldo de cultivo para la innovación. Una auténtica joya.

“La sociedad exige una atención sanitaria de calidad y la forma más eficaz de proporcionarla es que los servicios sanitarios sean financiados y gestionados públicamente”

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